Un Pueblo Indignado que llama a luchar
Hoy, aproximadamente a las cuatro de la tarde a través de una llamada telefónica me comunicaban desde santa cruz de Guayape, una pintoresca comunidad olanchana, que el pueblo estaba recibiendo en ese momento el cuerpo sin vida del joven Murillo, quien fuera asesinado el DIA domingo 5 de julio del año en curso, por las balas disparadas por el ejercito golpista a inmediaciones del aeropuerto internacional de Toncontin cuando el joven Murillo en compañía de mas de doscientos mil hondureños se apostaron a esperar la llegada del presidente constitucional de la república José Manuel Zelaya.
Según palabras del amigo que en ese momento se comunicaba conmigo, me decía que el recibimiento se estaba haciendo entre gritos de dolor pero más de indignación, de rabia, de lágrimas sinceras derramadas por este pequeño pueblo de las pampas olanchanas. Dieciocho años apenas, una cara de niño, y hasta el día de ayer 5 de julio, el deseo ferviente de vivir en una patria digna, libre y respetada. Hoy el dolor de la familia Murillo, el dolor de la comunidad de Guayape, la indignación del pueblo olanchano, cubre el territorio nacional.
La jodida, es la de siempre y parafraseando al maestro Cárdenas, diriamos que la sangre en nuestro país se acostumbró a dar una sola vuelta, alrededor de los humildes. Hoy podemos darle al joven Murillo, un minuto de aplausos, mil reconocimientos en la lucha popular, declararlo héroe en las movilizaciones de la resistencia. Pero, por favor que este crimen, como el crimen que generó el mismo, no caiga como muchos otros en nuestro país, en la vil impunidad, que este crimen no sea parte del olvido y del perdón de las negociaciones políticas.
Amigos y amigas, con todo el dolor por la pérdida de esta valiosa vida, con toda la indignación y la rabia, este es el momento de procurar los verdaderos cambios en la sociedad hondureña, es el momento de hacer que la sangre jamás vuelva a dar ni siquiera una media vuelta, hablemos con el vecino, con el hermano, con el amigo, aún con aquel que en este momento consideramos no un enemigo pero si un contrario, vamos por la búsqueda de la UNIDAD, de la PAZ, de la DEMOCRACIA, no con camisetas blancas de 50 lempiras pagadas por los empresarios, ¡NO! Y MIL VECES ¡NO! La
verdadera paz, unidad y democracia, la construiremos paso, a paso, con los barbudos, los sombrerudos, los caytudos, las señoras con delantal y chancletas, los peludos estudiantes universitarios, en cada marcha, plantón y mitín que se realice para mantener viva la resistencia, ese será nuestro mejor homenaje, para aquellos, que vieron dar a la sangre una nueva vuelta.
Amigos y amigas.
Hoy estamos unidos por el dolor. Caminemos unidos por la victoria.