Honduras tras el golpe: un análisis a vuelo de pajaro

Publicado en por Honduras en Resistencia

Honduras tras el golpe de Estado

Por Maximiliano Fuentes

En declaraciones anteriores manifestábamos que el golpe de Estado tenía características particulares, ya que este se realizaba con la intención de prevenir el giro a la “izquierda” del Presidente Zelaya, su vinculación a Hugo Chávez, y su pretensión de reformar la constitución para su posterior reelección. En artículos anteriores rotulábamos que las pretensiones de Zelaya estaban siendo acompañadas por el movimiento popular en conjunto, ya que la mayoría de organizaciones sindicales y de izquierda de Honduras sustentaban su proyecto político.

Esta claro, que tal vinculación con las masas puso en aprieto a la burguesía y oligarquía nacional, sobre todo por que al pasar de los días, el proyecto político de reforma constitucional seguía sumando adeptos y fieles colaboradores entre el movimiento de masas. Es valido señalar, que tal vinculación respondía al hecho de que la forma de gobierno, las instituciones de la democracia burguesa atravesaban por una profunda crisis. Ante 27 años de rotundos fracasos del sistema democrático burgués, ante la marginalidad y el desencanto de las masas por sus candidatos políticos, la miseria, la profundización de la violencia y la falta de oportunidades de desarrollo, el proyecto de Zelaya se erigía como una  de las transformaciones necesarias que tiene que experimentar la sociedad hondureña. Es en ese sentido, que el depuesto Presidente encontró una fuerte base social en donde podía legitimar su proyecto político.

Este acercamiento del terrateniente olanchano con las masas y los movimientos sindicales, se deja ver a partir de su separación con los sectores oligárquicos y conservadores, por cierto sectores que históricamente han gobernado en Honduras. La pugna por el poder y el control estatal se manifestaba de forma clara y abierta con los distintos sectores que administran o representan los intereses de la burguesía y la oligarquía nacional. Para ello, basta que retrocedamos unos meses atrás y leamos las múltiples denuncias realizadas por los distintos poderes del Estado en contra de Zelaya.

Ante la falta de alternativas concretas para el movimiento de masas, el proletariado y el campesinado de Honduras empezó a respaldar las falacias y maniobras populistas del Presidente.

Es en ese marco, que la burguesía nacional junto a sus lacayos preparan el boicot político, para ello realizan una amplia campaña en contra de la consulta popular hasta llegar a la emisión de parte de un Juzgado de la Corte Suprema de Justicia la declaración de ilegalidad de la consulta, sobre todo por atentar con la forma de gobierno, la constitución y sus leyes. Es por ello, que el Ministerio Público, junto al Tribunal Supremo Electoral procede a secuestrar el material electoral que será utilizado en la encuesta popular conocida como cuarta urna. 

Es ante el amplio apoyo popular que se logra rescatar dicho material. Hecho que silencio y atemorizo profundamente a la burguesía nacional y puso en jaque a la forma de gobierno que se había impuesto en la constituyente de 1982. Por cierto, un modelo político diseñado para que los distintos sectores de la burguesía, aglutinado en sus expresiones de poder, se alternaran el poder político.

Es en este marco, que los distintos sectores de poder, representados por Roberto Miuchelleti Bain, preparan la irrupción del orden constitucional.

Los días posteriores al 28 la resistencia y el movimiento de masas

Desde el día del golpe, a primeras horas, los sectores de vanguardia acudimos a las inmediaciones de la casa presidencial. Es preciso manifestar, que tal hecho se produjo de forma espontanea e inmediata, dado que no fue una orientación de ninguna de las organizaciones que posteriormente conducirían el movimiento anti golpista.

Es hasta el día martes que se conforma el Frente Nacional de Resistencia contra el golpe, organización conformada por el Bloque Popular y la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular (CNRP) y algunos sectores del partido liberal de Honduras, sobre todo aquellos que sustentaban el poder previo al golpe. A la primera semana de lucha, se registraron las más grandes movilizaciones en la historia de Honduras, hechos espontáneos que respondían al repudio de las masas a la abolición del orden constitucional. Desafortunadamente, estos hechos no se canalizaron de forma correcta y terminaron en el asesinato de algunos manifestantes.

A casi tres semanas del golpe, las movilizaciones, tomas de carreteras y la huelga decretada por el magisterio se mantienen. No obstante, las centrales obreras y las Federaciones de Sindicatos no han decretado huelga general. Hecho que preocupa profundamente a los manifestantes, ya que al pasar de los días las movilizaciones han empezado a mermarse.  Es importante manifestar, que algunos docentes han llamado a restaurar las clases incorporándose a sus centros de trabajo, hecho que debilita al paro indefinido por la Federación de organizaciones de Maestros de Honduras (FOMH). Como podemos darnos cuenta, el gobierno espurio de Roberto Michelleti se ha visto favorecido por las direcciones del movimiento de masas, dado que sus acciones le han permitido respirar y restablecerse en estas tres semanas. Solo la huelga general y el bloqueo económico acompañado de movilizaciones a nivel nacional harían retroceder al gobierno espurio y usurpador. Sin embargo, la complicidad de las centrales obreras y de la burocracia sindical es evidente.

Las medidas del Imperialismo norteamericano

Es evidente el rol del imperio en la crisis, desde un inicio han querido canalizar la situación a través del dialogo, para ello han utilizado al Presidente de Costa Rica Oscar Arias, para que interceda como mediador. No es casual, que la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, haya dado su total respaldo al presidente tico para solventar la crisis política.  Aunque es legitimo manifestar, que  la embajada norteamericana fue cómplice del zarpazo político, en donde como buenos “asesores” aconsejaron frenar la desbandada del Presidente Zelaya. No es casual, ya que este amenazaba de expropiar las instalaciones de Palmerola para la construcción de un aeropuerto internacional, poniendo en riesgo el control militar que han ejercido desde la década de los ochenta en la región centroamericana.

Otra de las razones, fue el acercamiento de Zelaya a Hugo Chávez, su vínculo al movimiento popular de Honduras y sus medidas para romper el estatus quo de la sociedad hondureña. Esta claro,  que otro chavesito en el área hubiese sido un verdadero dolor de cabeza para la administración de Obama. Pero una de las razones plausibles es el hecho de que en los últimos años, varias compañías  han descubierto petróleo en el Caribe de Honduras. En ese marco la burguesía imperial no va a permitir un acuerdo bilateral entre Honduras y Venezuela, ya que los dejaría sin tajada en el pastel. Además, que dicho acuerdo, le daría  cierta independencia al Estado de Honduras, dado que podría nutrirse de petro dólares y no requeriría de los préstamos extorsionadores de las organizaciones imperiales.

Es evidente, que el imperialismo desde sus organismos de inteligencia consintió el golpe en la medida de obligar a Zelaya a entablar sus demandas. Estamos claros, que ante la presión mundial y por política de la casa blanca, la orientación gira en la restitución de Zelaya al poder, obviamente dicho regreso se vería condicionado en el cumplimiento de las exigencias de la burguesía, la oligarquía nacional, y el imperialismo norteamericano.

La ronda de negociaciones ha despertado cierta alegría en el movimiento de masas. Sin embargo, se hace necesario tener claridad en el proceso, ya que solo nuestras fuerzas es la que nos permitirá lograr las transformaciones económicas, políticas y sociales que el pueblo necesita.

¿Que debemos hacer?

Es  de vital importancia que los sectores organizados, el magisterio, el campesinado exijamos la pronta declaratoria y ejecución de la huelga general. De igual manera, se debe desarticular la economía nacional a través de las tomas de las instalaciones de las oficinas recaudadoras de divisas. Un golpe de esa naturaleza, nos dejaría en posición de introducir nuestras propias posiciones.

Se hace necesario que los trabajadores junto al campesinado avancemos en la construcción de un Estado que gobierne en función de las grandes mayorías y no de una pequeña elite. Es en este marco, que debemos plantear la constitución de un gobierno provisional de luchadores, hasta la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente, amplia, democrática y verdaderamente participativa. Esta legislación debe establecer un nuevo orden social, político y económico, conduciendo al país en el desarrollo pleno y sin ningún tipo de restricción y discriminación  social.

Es por ello, que a partir de mañana debemos exigir que las negociaciones sean transparentes,  que las condiciones impuestas por ambos sectores sean públicas y sometidas a la consideración de la mayoría. Ante la represión constante se debe crear grupos de resistencia armada, si el ejército de la burguesía derrama balas contra la población indefensa, los trabajadores y campesinos tenemos el legítimo derecho de autodefensa. De igual manera, debemos exigir la inmediata renuncia de Ramón Custodio, actual comisionado de los derechos humanos, fiel defensor del golpe de estado, cómplice del irrespeto hacia los derechos de la vida. Así mismo, se debe plantear cárcel y juicios públicos para los golpistas. Que ningún crimen quede impune. Penas cuantiosas para los violadores del orden constitucional.

 

¡Por el derrocamiento del golpe de Estado!

¡Cárcel para gorilleti y el gobierno golpista!

¡Por la instauración de una Asamblea Nacional Constituyente democrática  y popular!

¡Por el derecho de la auto defensa!

 

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